THREADS OF LIFE
La práctica de Verónica Riedel articula una investigación material y epistemológica sobre los procesos que sostienen la vida desde lo invisible. Su punto de partida no es el paisaje visible, sino aquello que opera bajo la superficie: redes, flujos, intercambios y continuidades que hacen posible la vida sin hacerse notar. Su trabajo se inscribe en formas de conocimiento vinculadas al territorio y a sistemas de saber que reconocen la interdependencia entre lo humano y lo no humano.
A partir del micelio —red subterránea de intercambio, cooperación y persistencia— la artista opera en una escala profunda, orientada hacia sistemas vivos, temporalidades lentas y formas de relación no jerárquicas.El micelio funciona aquí como una infraestructura viva que conecta lo que crece, lo que se descompone y lo que vuelve a comenzar.
En este cuerpo de obra, raíces, semillas y biomateriales actúan como formas activas de conocimiento. Cada material conserva información, memoria y potencial, y participa en la obra no solo por su plasticidad, sino por los procesos que encarna. En el caso de Riedel, la investigación artística dialoga con saberes ancestrales, prácticas locales y procesos científicos contemporáneos, activando un campo donde la materia produce pensamiento. Este diálogo no persigue síntesis ni traducciones totales, sino convivencias parciales entre distintos modos de entender y relacionarse con la vida.
El micelio se presenta como estructura de conocimiento y modelo de relación, articulando interdependencias entre formas de vida. Más que una imagen, activa una lógica: crecer con otros, sostener sin dominar, persistir a través de la cooperación.
La exposición propone un territorio donde la materia actúa como pensamiento y el crecimiento como proceso abierto. A través de estos ensayos materiales, Riedel abre un espacio desde el cual imaginar continuidades posibles entre cuerpos, territorios y memorias. La imaginación no funciona aquí como evasión, sino como una forma activa de atención al presente.
Este proyecto afirma una práctica orientada a expandir los modos de comprender e imaginar la vida en común, desde el territorio y desde lo vivo.
Una invitación a pensar futuros posibles no como promesa, sino como ejercicio compartido de cuidado, relación y permanencia.
Verónica Riedel’s practice articulates a material and epistemological investigation into the processes that sustain life from the invisible. Her point of departure is not the visible landscape, but what operates beneath the surface: networks, flows, exchanges, and continuities that make life possible without calling attention to themselves. Her work is situated within forms of knowledge linked to territory and to systems of understanding that recognize the interdependence between the human and the non-human.
Starting from mycelium—a subterranean network of exchange, cooperation, and persistence—the artist operates on a deep scale, oriented toward living systems, slow temporalities, and non-hierarchical forms of relation. Here, mycelium functions as a living infrastructure that connects what grows, what decomposes, and what begins again.
In this body of work, roots, seeds, and biomaterials act as active forms of knowledge. Each material holds information, memory, and potential, participating in the work not only through its plasticity but through the processes it embodies. In Riedel’s case, artistic research enters into dialogue with ancestral knowledge, local practices, and contemporary scientific processes, activating a field in which matter produces thought. This dialogue does not seek synthesis or total translation, but rather partial coexistences between different ways of understanding and relating to life.
Mycelium appears as both a structure of knowledge and a model of relation, articulating interdependencies among forms of life. More than an image, it activates a logic: to grow with others, to sustain without dominating, to persist through cooperation.
The exhibition proposes a territory where matter acts as thought and growth as an open process. Through these material essays, Riedel opens a space from which to imagine possible continuities between bodies, territories, and memories. Here, imagination does not function as an escape, but as an active form of attention to the present.
This project affirms a practice oriented toward expanding the ways in which life in common can be understood and imagined, from the territory and from the living.
An invitation to think about possible futures not as a promise, but as a shared exercise of care, relation, and continuity.
Bruno Leitao, Curador y comisario independiente,
Madrid, España, febrero 2026
Bruno Leitao, Independent curator and exhibition curator,
Madrid, Spain, februrary 2026
Jardin del Micelio
En un post-mundo, cuando todo parece arrasado, la semilla que quedó bajo la tierra del micelio germina como esperanza para la tierra. Frente a la incertidumbre sobre la supervivencia —que ni la ciencia ni la tecnología logran disipar por completo— la naturaleza revela un equilibrio frágil entre descomposición y resurgimiento.
En Jardín del Micelio Verónica Riedel investiga esos procesos regenerativos del mundo orgánico, especialmente el micelio como principio de conexión y vida compartida. A través de instalaciones y collages con biomateriales, construye un paisaje metafórico rehabilitado desde sus elementos primarios, evocando el tejido subterráneo que sostiene la existencia.
Su propuesta sugiere una ética de coexistencia: entre filamentos y formas de taxonomía incierta surge un nuevo horizonte. En este Edén post-apocalíptico, la regeneración no es ingenua, sino una afirmación poderosa de que la vida siempre encuentra la manera de recomenzar.
Materia que recuerda
De la serie Paisajes Intervenidos del Antropocéno
Ensamblaje de tejido a mano con lana, dibujo fotográfico digital impreso en papel de carbono ecológico metálico. Piedra.
60cm x 61cm
2026
Paisajes Intervenidos del Antropocéno
En la serie Paisajes intervenidos del Antropoceno, Verónica Riedel nos enfrenta a un territorio herido por la acción humana. El Antropoceno —la era en que la humanidad actúa como fuerza geológica— atraviesa estas obras como una tensión constante entre devastación y posibilidad.
En el antropoceno, un mundo invadido por los humanos, el micelio se adentra a la tierra pidiendo comprensión y sanación. Esta red subterránea simboliza la interconexión y la resiliencia: una fuerza silenciosa que, aun en el deterioro, busca restaurar el equilibrio.
En las instalaciones, el uso de piedras y semillas adquiere una dimensión simbólica fundamental. Representan el corazón y el magma de la tierra: su energía interna, su memoria mineral y su fuerza primordial. Desde ellas el micelio cuelga y se encuentra, como si estableciera un diálogo entre lo profundo y lo visible, entre el núcleo ardiente del planeta y la superficie intervenida. La piedra sostiene, ancla y concentra; el micelio conecta, expande y regenera.
Así, la serie no solo denuncia el impacto humano sobre la tierra, sino que propone un horizonte de regeneración, recordándonos que la sanación del planeta comienza al reconocernos parte de su red viva y al reconectar con su pulso más esencial.
TEJIDO DEL SILENCIO
Comisionado por Eugenio Viola para la 24 Bienal de Arte Paíz
En esta pieza, Verónica Riedel integra biotextiles elaborados con hídrila —planta asociada a los ecosistemas acuáticos amenazados— y con hierbas vinculadas a la cosmovisión maya, tradicionalmente relacionadas con procesos de sanación y equilibrio espiritual. Estos materiales no son meros soportes, sino portadores de memoria ancestral y conciencia ecológica. Al incorporarlos al lienzo, la artista activa un diálogo entre saberes originarios y la contaminación.
Estos biotextiles tejen una narrativa de restauración que une agua, tierra y espíritu. La superficie del lienzo se convierte en piel viva: una trama donde filamentos, transparencias y texturas evocan procesos orgánicos en constante transformación.
Suspendida, la obra sugiere vulnerabilidad y resistencia al mismo tiempo. Es testimonio de un territorio intervenido, pero también afirmación de que la regeneración es posible cuando se reactivan las raíces culturales y naturales. En este gesto, el lienzo deja de ser objeto para convertirse en organismo: una membrana que respira, recuerda y propone un futuro tejido desde la sanación.
TEJIDOS ANCESTRALES
En la serie Tejidos Ancestrales, Verónica Riedel retoma el principio del micelio como red viva de interconexión y regeneración, pero lo traslada al gesto manual y a las técnicas orgánicas heredadas de nuestros ancestros. Si en el subsuelo el micelio teje silenciosamente la continuidad de la vida, en la superficie la artista teje memoria, identidad y futuro.
A través de procesos artesanales y materiales orgánicos, Riedel propone que las prácticas ancestrales no pertenecen al pasado, sino que constituyen una de las formas más urgentes y poderosas de expresión en el arte contemporáneo. En un tiempo marcado por la aceleración tecnológica y la desconexión ecológica, volver a la materia viva, al ritmo del tejido y a los saberes transmitidos de generación en generación, se convierte en un acto de resistencia y regeneración.
Como el micelio, estos tejidos sostienen lo invisible: una ética de comunidad, reciprocidad y cuidado. Cada fibra enlazada evoca no solo un legado cultural, sino también la posibilidad de restaurar el vínculo entre humanidad y naturaleza. Así, Tejidos Ancestrales se presenta como un territorio donde tradición y contemporaneidad convergen, afirmando que las raíces profundas son, hoy más que nunca, el fundamento para imaginar un porvenir sostenible.